Bexsero, de restringido a no disponible

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BEXSERO, la vacuna contra la meningitis B con graves problemas de desabastecimiento

vacuna

vacuna meningitis B

De pasar de ser un medicamento de dispensación exclusiva en hospitales (públicos y privados) hasta  octubre del pasado año a la la actualidad de venta en farmacias, un problema del laboratorio fabricante GlaxoSmithKline ha devenido en un desabastecimiento casi total para varias provincias. Se trata de Almería, Asturias y las castellanas Burgos, León,  Cantabria, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Para el resto del territorio español hay un problema casi igual pues la demanda no ha disminuido y se mantiene el problema de fabricación en origen. Según el laboratorio hasta verano se mantendrá la falta de unidades en todas las oficinas de farmacia.

Las autoridades sanitarias pese a insistir en la necesidad de la vacunación preventiva para todo tipo de enfermedades, y en especial para las consideradas erradicadas acumulan fallos en sus competencias. Además de no coordinar a las comunidades autónomas que establecen calendarios según criterios propios  al margen de los de europeos y sin estudios de impacto y garantías de suministro, no establecen ayudas para padres de rentas bajas. Proteger a la infancia, en especial debería de ser como la educación un derecho universal y protegido. Las vacunas,  con o sin receta oficial es necesario que sean subvencionadas.  Se trata de proteger no sólo al vacunado sino a todo su entorno y las barreras de renta sólo aumentan la presión sobre la sanidad pública por la mayor incidencia en los infantes cuyos padres no tienen los  106,51 € por dosis para cada hijo y vacuna.

Es sabido que el tratamiento farmacológico extrahospitalario en la sanidad privada no está subvencionado lo cual supone una barrera muy importante para aquellos que aún apostando por un plan privado de salud ven el coste de los medicamentos  como inasumibles pese a que están renunciando a cargar a la Seguridad Social la atención o pruebas médicas. Tal vez una subvención menor, pero real sería la opción que más ahorro supondría a todos.
No aumentaría la factura farmacéutica en la misma cuantía que se vería reducido el coste de la atención sanitaria especializada e incluso el ahorro por la menor subvención de las recetas sería directamente visible.